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Aliento Helado...

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Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Sáb 19 Ene 2013, 18:24

[28 de Mayo, sobre las 23.00 de la noche]

Ocho semanas...

El parque era ahora como un solar desierto, alumbrado sólo por la luz eléctrica que se extendía por él y mataba los múltiples brillos que por el día cada uno de los árboles, arbustos y briznas hacían bailotear en las superficies que les eran cercanas, haciendo que el parque fuese una paleta completa de colores, tan intensos que si hubieran podido atraparse con las manos, al abrirlas se habrían convertido en las más exquisitas joyas. Ahora esa luz mecánica, con detalles que en otras circunstancias habría valorado hasta hacerles rivalizar con la luz natural, convertía ese lugar en un sitio totalmente artificial. Todo lo que la rodeaba se degradaba convirtiéndose en algo deprimente...

Tan horrible lo veía ella que se convenció de que cualquier cosa que tocara en ese estado, en el que todo lo que veía era feo, se iría pudriendo a su paso. La mera sensación de ser el motivo por el que eso pudiera suceder le produjo náuseas.

Su pulso temblaba, y apenas se había dado cuenta de que aún agarraba de forma obstinada la carta de notificación que le había sido remitida desde el juzgado.

Ocho semanas...

A esas alturas sus ojos eran incapaces de ver nada. Ni un alma. Sus pasos la llevaron temblorosos, hacia el estanque central. Por el camino, justo antes de llegar, su mochila con altavoces volvió a sonar. La llevaba en el ensayo. Antes de llegar a casa. Luego había abierto el buzón...

Dejó resbalar la mochila y la chaqueta que tenía anudada en la cadera, y como si hubiese sido incapaz de vislumbrar la diferencia entre el agua y el estanque, metió las convers en el enfangado fondo y avanzó hasta queda a escasos metros de la orilla. Entonces sus piernas, envenenadas de la sensación a frío helado del agua, cedieron haciéndola caer. Quedó de rodillas en el estanque, las manos hundidas hasta el codo, mientras se apoyaba hacia delante sobre las manos, como si sujetar su propio cuerpo fuese un esfuerzo mortal. Su melena caía lánguidamente cubriendo su cabeza. La carta estaba sumergida bajo el agua, pero en ese momento no importaba.

La música continuaba sonando, y llegó como lejana a sus oídos, en parte como una burla, en parte como la única caricia que podía hacerle sentir mejor en ese momento. Se había olvidado...

Breath, Breath, Breath...(Respira, respira, respira)

Al hacerlo se dio cuenta de que su diafragma temblaba, seguramente por el hecho de estar intentando contener aquel torrente de lágrimas que se despeñaba directo de sus ojos hacia el estanque, mezclándose con su agua dulce en la que ahora ella vertía sus lágrimas más amargas. Apretó los dientes, sintiendo su mente despejada como nunca lo había hecho... y mientras golpeaba el agua con toda la fuerza que le conferían sus brazos, salpicando hacia todas direcciones, empapando la poca parte seca que aún quedaba de ella, comenzó a cantar a voz en grito...

"A silent heart ticking under the ground
Taking the weight of which has yet to be found
If you can hear me now, why don't you recall?
I was the one who cared after all"


("Un corazón silencioso palpita bajo el suelo,
aceptando el peso de que aún no se ha encontrado
Si puedes oírme ahora, ¿Por qué no te acuerdas?
Yo soy la única que se preocupaba después de todo")
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Mar 22 Ene 2013, 01:42

No había podido sacarla de mi cabeza en todo el día. ¿Por qué? Hacía mucho tiempo que había pasado aquello entre nosotros y no había vuelto a verla, desde, concretamente, el cinco de Mayo. Veintitrés días. Tal vez lo echaba de menos, eso de sentirse "querido" por una vez aunque fuera efímera. Porque a ella no me había dado tiempo de echarla de menos, no nos conocíamos en realidad. Qué tonterías...

Caminaba cabizbajo por aquel parque que ya me conocía de memoria, que se había convertido en mi refugio nocturno para realizar mis paseos bajo las cálidas noches de verano y las gélidas de invierno. Siempre acudía allí, y pensaba conservar el hábito por mucho tiempo más. Manoseaba la cajetilla de tabaco oculta en el bolsillo de mi jersey, que iba a juego con mi chándal de deporte planteándome si saciar mi sed de nicotina en ese momento o esperar un poco más. Llevaba, como siempre, la capucha de esta prenda sobre mi cabeza de manera que cubría casi hasta la mitad de mi rostro. Finalmente, había sacado el paquete de cigarrillos del bolsillo, pero antes de abrirla siquiera algo llamó mi atención y me hizo guardarla nuevamente con rapidez.

Encaminé mis pasos hacia el lugar de donde provenía esa música que había comenzado a escucharse, y lo que me encontré me sorprendió hasta límites insospechados. Una mujer estaba en medio del estanque del parque, arrodillada y golpeando el agua haciendo que todo a su alrededor quedase empapado por las salpicaduras. Estaba cantando a pleno pulmón pero con una voz ligeramente temblorosa, como si estuviera en medio de un sentido llanto y estuviera desahogándose. No supe cómo reaccionar al principio, pero tras dos segundos mi cuerpo ya estaba moviéndose solo hacia ella. Me acerqué corriendo, metiéndome también en el estanque, y pronto las salpicaduras de agua que ella estaba provocando me empaparon casi por completo.

- ¡Eh, eh, eh, eh! - exclamé tratando de calmarla.

La apresé entre mis brazos con fuerza pero cuidando de no hacerle daño para que dejara de salpicar, o pegar puñetazos contra el agua.

- Quieta, quieta... Ya está... - le dije con una voz todo lo tranquilizadora que me salió en aquel momento.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Mar 22 Ene 2013, 13:12

Ni siquiera notó su presencia, seguramente por su estado y por que la había cogido por la espalda, pero en cuanto sintió el agarre de sus brazos, sus miembros, prácticamente todo su cuerpo, perdieron todo el poder destructivo que hasta entonces habían tenido y su voz se rompió, quedando atrapada en el fino tallo de su garganta, cimbreando de dolor con un silbido. Miró hacia arriba y escuchó apenas las tranquilas palabras que estaba intentando procurarle es desconocido.

¿un vigilante, un guarda, un paseante, un yonki?... Su salvador.

Qué mas daba...

Rendida, empapada, con la ropa pegada al cuerpo helando hasta el interior de sus huesos, se puso a temblar por la temperatura, y de su garganta salió un vaho blanquecino, su rostro enrojecido por las lágrimas y el frío, y estas aún caían en torrente, pero atravesaban su camino de forma furtiva entre las gotas de agua que se desprendían de su pelo. Respiraba de un modo tan rápido y tan entrecortado que parecía a punto de partirse en mil pedazos. Subía y bajaba su pecho atrapado en un ritmo frenético, apresado en el abrazo de ese cuerpo desconocido.

Trató de resistirse, pero su fuerza la había abandonado, y sus intentos fueron tan patéticos como los últimos coletazos de un pez fuera del agua.

Así tras un par de aspavientos, un quejido la hizo doblarse hacia delante, y luego levantarse otra vez mirando hacia arriba, gritando con una cólera salvaje, tan lacerante y terrible que podría abrir heridas.

Cuando sus pulmones eliminaron en aquel aullido desolador todo el aire que podían contener, la cabeza de la joven se dejó caer aún mas hacia atrás, apoyándose sobre uno de los hombros del chico, su hermoso rostro aún constreñido por aquel sentimiento desgarrador. Cerró los ojos, vertiendo de ellos sin parar todo lo que no había querido derramar con una cuchilla sobre su cuerpo.

No podía volver a caer en eso... pero hoy más que nunca quería hacerlo...

Sólo pudo hacer una cosa, y esta fue resbalar las manos por debajo del agarre de quien la hubiera detenido, pero no para escapar, si no para buscarlas con las suyas y entrelazarlas con necesidad.

El ansia de calor humano se apoderó de ella, fuese quien fuese, lo necesitaba... Que no se fuera...

No quería quedarse sola...
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Mar 22 Ene 2013, 17:33

Dejó de cantar súbitamente y por unos segundos pareció querer resistirse a mi agarre aunque claramente no pudo sacar las fuerzas necesarias para ello. Estaba temblando a más no poder, tiritando de frío, con su ropa completamente pegada al cuerpo por estar empapada al máximo. Además, de su boca salía un vaho blanco y su respiración era agitada e incontrolada, como si no pudiera sino tomar prestadas ligeras porciones de aire que enseguida devolvía al ambiente. Era completamente obvio que estaba nerviosa, entristecida a la par que furiosa o indignada. ¿Y qué podía hacer yo? No era el más indicado para dar ánimos a nadie; podía ser empático pero nunca se me había dado bien ser el que de fuerzas a los demás.

La chica echó su rostro hacia detrás después de haberse doblado hacia adelante con un quejido, acabando por apoyar su cabeza contra mi hombro. Profirió un grito al aire mientras cerraba sus ojos y dejaba que brotaran lágrimas de ellos de forma incesante. Aquello me desgarró el alma. ¿Qué demonios le ocurriría para estar tan sumamente destrozada? La miré con condescendencia, algo que nunca creí posible pues siempre era yo el objetivo de tales miradas. Tenía la cara enrojecida pero sus labios comenzaban a ponerse de un color violáceo o azulado a causa del frío por el agua fría y la humedad calándole los huesos. Aunque estuviéramos en primavera ya podía hacer bastante fresco por las noches y más aún si uno está empapado de la cabeza a los pies.

No dije nada, me limité a esperar no sé muy bien qué. Quizá que me dijera algo, quizá simplemente que terminara de desahogarse. Sentí sus manos resbalándose, deshaciéndose de mi agarre pero no se apartó de mí como esperé por un momento, sino que buscó mis manos con desesperación para juntar ambas. Entrelazó sus dedos con los míos y así se quedó, inmóvil, en silencio. Mi sorpresa se reflejó completamente en mi rostro pero no dije nada. Apreté sus manos con fuerza y acerqué mi rostro al suyo para apoyar mi frente contra su sien, tratando de darle ánimos mediante ese gesto. No se me ocurría qué más podría hacer para tratar de calmarla, mucho menos para ayudarla a librarse de su sufrimiento.

Mis ojos se desviaron al estanque, donde vi flotando un trozo de papel bastante arrugado y a punto de deshacerse en añicos. ¿Tendría algo que ver con el estado de ella? Suspiré con calma, manteniéndome en aquella posición hasta que ella hiciera algún gesto o terminara por tranquilizarse, pensando en lo extraño que me sentía estando así de cercano con una completa desconocida.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Miér 23 Ene 2013, 19:13

Detalles...

Qué insignificantes pueden parecer los detalles, y que esenciales son cuando faltan. El chico no medió palabra con ella tras haberle tomado de las manos, y sin embargo allí estaban. Permanecían en torno a ella como un milagroso salvavidas silencioso, venido de la nada, siendo el único motivo por el que no se hundía en las heladas aguas del estanque.

En ese momento, veinte centímetros de agua le hubieran bastado para ahogarse...

Sus manos se estrecharon en un leve gesto, y pudo sentirlas, sentir su compasión. Algo que debió asquearla, porque nunca había soportado ese sentimiento. No quería ser "la pobrecita", no quería ser "aquella pirada", y sobretodo, no quería ser "esa lástima de chica, con el corazón roto"...

Pero lo era...

Y lo peor de todo es que no se sentía mal despertándola en ese desconocido, si ello le ayudaba a que se quedara... Ahora mismo no era ni una sombra de lo que ella era... No era nada...

Su frente se unió a su sien, y ella respiro profundamente, por primera vez.

Dejó caer la cabeza hacia un lateral, si sus narices no se rozaban poco faltaría, aunque esa cercanía, en la penumbra del estanque, pasaba desapercibida por aquel velo extraño que envolvía la situación.

Eran dos desconocidos...

- Porqué me pasa esto...- susurró al chico, como si tuviera una respuesta. Aunque estaba claro que no la tenía... por que ni ella la había encontrado todavía. Cerró sus ojos y algunas lágrimas mas se precipitaron por ellos, pero su respiración era ahora mucho mas calmada.

Tras un interminable silencio, en el que lo único que se oían eran sus respiraciones y le movimiento del agua producido por el temblor del cuerpo de la chica, y quizá solo roto por la respuesta del joven, ella volvió a susurrar entre dientes, aguantando la sensación de derrota, articulando sólo unas pocas palabras... que lo confesaban todo.

- No soy mala persona...
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Miér 23 Ene 2013, 20:37

La cara de la chica se giró haciendo así que nuestros rostros quedaran muy pegados, hasta el punto de casi rozar nuestras narices. Debo admitir que esto me puso nervioso, pero permanecí sin decir nada aún, simplemente tratando de consolarla. Por fin habló, con una voz melancólica, entristecida y femenina, suave. No dije nada, ¿qué decir ante algo así? No sabía qué le pasaba ni qué podía hacer yo o ella misma para remediarlo. Cerró sus ojos y dejó que las lágrimas recorrieran sus mejillas hasta llegar a su barbilla y precipitarse al agua, perdiéndose en ella. Un silencio más y luego volvió a hablar ella. Supuse que ahora me tocaba hablar a mí, aunque no sabía muy bien qué decir y tuve que tomarme varios segundos para pensarlo.

- No, no eres mala persona. Es sólo que a veces... La vida nos pone pruebas duras que debemos superar. - respondí.

No sabía si había sonado convincente, pero por lo menos estaba casi al cien por cien seguro de mis palabras. A veces nos pasaban cosas de repente, sin ningún motivo aparente. Yo había sufrido quemaduras en mi lado derecho casi por completo por culpa de un incendio que yo no provoqué. Había perdido a Hideki en ese incendio. Nunca le había hecho mal a nadie y de repente toda mi vida se vino abajo. En ocasiones la vida podía ser muy puta.

- Deberías salir del agua o vas a coger un resfriado. - le dije entonces.

Ya llevaba un buen rato empapada hasta los huesos y desde luego no sería bueno, ni para ella ni para mí, que también estaba bastante mojado.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Miér 23 Ene 2013, 23:35

El chico se mantuvo todavía en silencio. Le comprendía. Le comprendía perfectamente. Si yo estuviera en la misma situación tampoco sabría que decir. Mentira. Sabría que decir. Pero eso no iba a ayudar al otro a sentirse mejor, y tampoco nadie en su sano juicio seguiría mis consejos, al menos en este aspecto. Sabía ser encantadora, burlona y seductora, y sabía hacer que la gente se sintiera cómoda conmigo, pero en mi estado actual, hablar con sinceridad de otro ser humano me dejaba totalmente incapacitada.

Por un momento odió, visceral y profundamente, al chico. Porque la había detenido, por ese don de la oportunidad que le había llevado en el momento justo al lugar exacto... para verla llorar.

- Mentiroso...- contestó ella, y sin embargo esta frase sonó diferente, y se debía a que en su rostro, y en su forma entrecortada aún quedaba un residuo de llanto, pero también de sonrisa. - No puedes saber si soy buena persona...- su sonrisa ampliándose un poco más mientras negaba levemente con la cabeza.

Aún se quedó unos segundos más en esa posición, notando ahora con claridad el aliento de él, ahora que su piel estaba helada, cuando hablaba era como si una llamarada le golpeara ese punto. Un hormogueo, quizá incluso podría considerarse un leve dolor...

Pero le aliviaba, y no por lo que se podría pensar, si no porque ese aliento se estaba tomando la molestia de dedicarle unas cuantas palabras amables. él le sugirió que se levantaran, de nuevo haciendo acopio de esa preocupación que tanto le gustaba y odiaba a partes iguales. Pero al final, lo único que importaba, es que era hermoso...

- Me duelen las piernas... dijo incorporándose un poco con un suave quejido, separándose por fin de él, aunque aún no había soltado sus manos. - Y te he mojado.- y aunque parecía evidente para ella no lo había sido hasta entonces.

Tras dar una suave caricia en las manos al joven con sus finos dedos, que quizá pasase desapercibida por el frío, la mujer soltó su salvavidas al fin. Apoyó las manos en el fondo enfangado y se levantó costosamente, con las piernas temblando, y a punto de trastabillar. La ropa pesaba mucho más ahora que estaba empapada. Se abrazó un momento con las manos, frotándose los brazos, tratando inútilmente de entrar en calor.

Luego se giró levemente y contempló la carta flotando sobre el agua. Se mantuvo ausente unos segundos mirándola, y luego dirigió su mirada al chico, que estaba encapuchado. Un hombre sin rostro en la penumbra. Se debatió por un momento, y tras inspeccionar en su interior entre ayudarle a levantarse y coger la carta... Hizo lo que creyó que debía hacer primero.

- Déjame ayudarte.- dijo con una sonrisa y buena intención, aunque en su cabeza sonó del todo irónico, tanto que hasta la molestó. Le tendió una mano empapada, algunas lágrimas caían de sus mejillas, pero tras la terrible explosión, el volcán parecía apaciguado. Aunque la lava aún ardía, aún hacía estragos.

Esperaba sinceramente que el chico aceptara su mano.

Ahora era imposible considerarlo un extraño, sólo uno más...

Ahora él sería para siempre el hombre que la había visto llorar.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Jue 24 Ene 2013, 17:58

No dije nada, tenía razón en realidad. No la conocía de nada, no sabía si era buena persona o si era todo lo contrario. Pero si ella lo decía significaba que no tenía remordimientos de conciencia de ningún tipo, lo que se podría traducir por que era una buena persona. Fue un tanto agradable ver que sonreía un poco al menos, aunque algunas lágrimas seguián precipitándose de sus orbes, que ahora que me fijaba tenían un extraño color gris avioletado; eran preciosos, tenía que reconocerlo, aún cuando estaban rodeados por unas estrías rojizas a causa de su llanto.

Miré instintivamente hacia sus piernas cuando me comunicó que le dolían, momento en el que se incoporó un poco para separarse de mí, pero sin soltar mis manos aún. Sonreí ligeramente al escuchar lo siguiente que dijo, que a mí me había parecido obvio en todo momento: estaba empapado yo también a causa de ella, pero extrañamente este hecho había perdido toda su importancia para mí. Seguí con mi mirada clavada en ella, observando cómo ahora sí soltaba mis manos y utilizaba las suyas para levantarse a duras penas del estanque. Yo iba a hacer lo mismo, pero me quedé un poco absorto mirándola, observando su mirada perdida clavada en el agua. ¿Qué le habría pasado para acabar tan afectada? No dejaba de preguntármelo una y otra vez, pero no era asunto mío y desde luego no iba a preguntarle ni mencionarle el tema.

Me tendió la mano para ayudarme, mostrándome otra sonrisa melancólica que contrastaba con sus lágrimas incesantes. Acepté su mano de inmediato, notando lo fría que estaba aunque era más que probable que la mía estuviera igual. Me levanté y continué con mi mano agarrando la suya suavemente, notando enseguida cómo había comenzado a temblar a causa del frío. Instintivamente la rodeé con mis brazos para tratar de transmitirle calor, frotando su espalda y brazos con mis manos. Una idea había llegado a mi mente pero no estaba seguro de si podría proponérsela.

- Yo... - balbuceé - Vivo cerca. Puedes darte una ducha caliente y dejar que tu ropa se seque.

Lo había soltado. Lo cierto era que lo más lógico era que se secara cuanto antes para no pillar hasta una pulmonía, el agua del estanque estaba helada y con la ligera brisa la sensación de frío y humedad se hacía insoportable. Si me afectaba a mí, que estaba un poco menos mojado que ella, no quería imaginar el frío que tendría ella.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Jue 24 Ene 2013, 23:01

Al ayudarle a levantarse sintió su peso, y sólo cuando por fin se levantó se dió cuenta de que le chico era bastante atlético, y algo más alto que ella. Pudo vislumbrar algo de pelo rubio, y sus manos le parecieron anchas, aunque en comparación con las suyas, estilizadas y muy finas, la mayoría de manos lo eran. Eran cálidas y protectoras, y por eso internamente se sintió aliviada, cuando después de levantarse, él mantuvo su mano sujeta. Incluso se tomó la molestia de frotarla con sus manos tratando de devolverle algo de calor. Estando así, frente a frente, él le hizo un ofrecimiento aún mayor.

Cuando lo dijo, ella no supo que decir. Sus lágrimas se cortaron de golpe, quizá por la sorpresa que ello suponía, aunque también había algo de un sentimiento fugaz, que en ese momento al surcar su mente, comenzó a derivar en otras muchas emociones difíciles de analizar en un momento así. tras pensarlo durante unos segundos, bajando la mirada, algo dubitativa, por fin volvió a levar su rostro, mirando al chico.

- Por favor. - contestó entonces sin mas, con un tono esperanzado.

Ahora, aunque suavemente, ella estaba sonriendo.

Cogió una mano del chico con sus dos manos, mirándola, y luego volvió a mirarle a él, y sin mediar más palabra, soltó una de sus manos y mantuvo la otra enlazada, mientras caminaba hacia la orilla. La música seguía sonando pero ella no la oía, tras agacharse un momento para coger la sudadera, se acercó a la mochila y la apagó, quedando el parque en completo silencio. Cogiendo solo un asa de la mochila, introdujo el brazo y se la colocó sobre el hombro de un sólo lado, asegurándose de que no le soltaba la otra mano. Buscó el camino de salida del césped, el que estaba alumbrado por farolas.

Miró tímidamente el lugar por el que había venido, albergando aún un profundo miedo, que desapareció con un leve suspiro...

La luz era preciosa...
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Vie 25 Ene 2013, 01:23

Bajó la mirada y se quedó pensativa, claramente valorando mi propuesta. No quería que pensara mal de mí, había sido un ofrecimiento del todo honesto e inofensivo, pero por un momento me preocupó la idea de que le sentara mal mi proposición. Volvió a mirarme y respondió con un "por favor" que me sonó pronunciado con esperanza, como si quisiera más que nada aceptar mi oferta. Suspiré de alivio por dentro y no pude evitar esbozar una ligera sonrisa cuando ella lo hizo. Había dejado de llorar, eso era bueno.

Cogió mi mano entre las suyas para luego retirar una y dejar la otra entrelazada con la mía tal y como había estado desde hacía unos pocos minutos. Comenzó a caminar hacia la orilla para salir del estanque, con lo que yo hice lo mismo, caminando a su lado. Se agachó para recoger un jersey que di por hecho que era suyo por razones obvias y luego apagó la música que aún permanecía sonando todo el rato aunque yo no me había percatado de ello. Cogió la mochila por un asa y se la colgó al hombro. Continuó su camino hasta el césped seguida por mí, con nuestras manos todavía entrelazadas. Ahora era cuando reparaba en la susodicha mochila, que era como un altavoz portátil; me pareció curiosa pero no dije nada al respecto.

Continuamos caminando, aunque ahora era yo el que guiaba, por así decirlo, pues había encaminado mis pasos hacia mi apartamento. No tardamos en salir del parque por la salida más cercana, que no se encontraba muy lejos del estanque donde habíamos estado. Ya en la calle comencé a caminar más despacio aunque tardé en reparar en ello; en realidad no me creía que estuviera llevando a una desconocida a mi casa. Ya me había pasado dos veces en este mes, era ciertamente extraño, rompía completamente con mi rutina y mi concepción de mi vida en general. Miraba hacia abajo de vez en cuando, justo cuando pasábamos por debajo de una farola, observando cómo nuestras manos entrelazadas se iluminaban para luego pasar a la penumbra.

Estaba completamente en silencio, cohibido y confuso, sin saber qué decir. ¿Sería apropiado decir algo? Tal vez era mejor no hablar después de todo. Notaba lo suave que era la piel de ella y lo fina que era su mano, sobre todo en comparación a la mía. Estaba helada pero era igualmente reconfortante en cierta forma; para mí no perdía su calidez, quizá por el gesto en sí.

- Es allí, ya estamos. - indiqué señalando con la mano hacia un bloque de edificios que se encontraba a pocos metros de nosotros.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Vie 25 Ene 2013, 17:57

El camino de ida fue silencioso.

A medida que un pie se posaba tras otro marcando el camino, una imagen de la "Estantigua" paseó tambien por sus recuerdos, trayéndole a la mente la hermosa pero trágica leyenda Española. Sus surcos empapados se desdibujaban a medida que se secaban, señalando con pequeñas gotas entre sí las cuatro huellas que la formaban. Ellos eran sólo unos extraviados. Dos almas en pena vagando solas, de una compaña de miles que exactamente como ellos, lo hacían a una vez. Una procesión aterradora de oídas, pero tan hermosa para quien la veía, que no podía evitar que le capturara para siempre...

Cuando el chico señaló un edificio, ella levantó levemente la cabeza para mirarlo. Un bloque de apartamentos, ni más ni menos. Mire por un segundo hacia atrás, pero no para recordar lo que me había llevado a aceptar la cordialidad de un completo desconocido, si no para darme cuenta de la cercanía del lugar del que veníamos.

- Vives muy cerca del parque... - dijo como si fuese algo nuevo para ella, a pesar de que había tenido el placer de comprobarlo y él se lo había dicho- Si yo fuera tu pasearía por él todas las noches...- sonrió, volviendo a mirar hacia delante.

Al llevar al portal, y esperar que abriera, volvió a notar un escalofrío, estando parada el agua pesaba, y se hacía notar cuando el viento la acariciaba. Sacudió la cabeza, haciendo gotear su cabello por doquier, y recogiéndolo y dejándolo sobre el hombro su pelo con la mano que había usado para sostener la mochila.

Al ver abierto el portal dudó un segundo... Puede que el chico pensara que por motivos equivocados. La chica miró el interior y luego a su anfitrión.

- Estamos empapados... vamos a mojarlo todo...- dijo dejando claro que le sabía mal.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Vie 25 Ene 2013, 20:30

No pude evitar encogerme ligeramente de hombros mientras un esbozo que no llegó a ser una completa sonrisa se dibujaba en mis labios.

- Lo hago. Cada noche doy largos paseos por el parque. - respondí.

Era totalmente cierto, el parque se había convertido en una especie de refugio o santuario para mí; era casi el único lugar, sin contar la playa, que podía frecuentar cada noche sin miedo a ser señalado con el dedo o a ser el objetivo de miradas indiscretas o comentarios hirientes.

Llegamos al portal de mi edificio en menos tiempo del que me esperaba, y casi tuve que obligarme a sacar las llaves del bolsillo de mi pantalón, que notaba pesado y pegado a mis piernas por estar casi enteramente mojado. Tuve que soltar su mano obligatoriamente para poder abrir la puerta, lo cual a decir verdad me costó más de lo que habría pensado. Abrí la puerta y entré yo primero para a continuación sujetarla y así permitir que entrara ella. La vi sacudiéndose el pelo y recogiéndoselo a un lado, pero se quedó estática aún sin dar un paso, mirando al interior del portal y luego a mí. ¿Tendría dudas llegados a este punto? Por un momento me imaginé que me decía que no hacía falta y se marchaba corriendo, aunque tras escuchar lo que dijo me pareció una soberana gilipollez haber pensado tal cosa. Lo cierto es que me sentí aliviado.

- No te preocupes. - me limité a decir.

Extendí una mano para ayudarla a entrar, manteniendo la puerta abierta con la otra. La verdad, me importaba un rábano que el portal se mojase. Primero porque se secaría antes de que amaneciera, y segundo porque ambos estábamos calados hasta los huesos y no podíamos quedarnos en la calle esperando a secarnos, menos con aquella brisa que parecía una ráfaga de aire gélido en vez de un viento primaveral.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Vie 25 Ene 2013, 20:51

De algún modo, le dió la impresión de que lo sabía. Seguramente su histeria le habría fastidiado por completo el paseo de esa noche. Por un momento trató de ponerse en la situación del chico, no empatizando con él, si no más bien imaginando su reacción a una situación igual. La verdad es que en ese aspecto ella era un poco más reservada. Tenía, realmente, un fuerte problema con las muestras de emoción ajena, y más si hubieran sido del nivel al que ella había llegado. Habría querido ayudar por todos los medios, sí, pero una parte de ella no podía evitar en las emociones algo hermoso, puro y visceral.

No sería la primera vez que al encontrarse a alguien en pleno llanto, se sentaba cerca de él a dibujarle, o se quedaba observando unos segundos, empapándose de su expresión, antes de ayudarle por fin. Se mordió ligeramente el labio por dentro al percatarse.

A veces el arte podía ser muy cruel...

El chico le quitó importancia y ella, con cuidado de no resbalar, caminó hacia el ascensor y pulsó el botón, tan automáticamente que ni se dió cuenta. Se movía con cuidado, como si supiera que gesticular mucho iba a hacerla chorrear, y empapar aún más el portal.

- Sólo para que quede claro...¿Te sientes incómodo invitándome a tu casa?- preguntó de golpe, sin mirarle al principio, y haciéndolo cuando aguardaba la respuesta. - Porque yo no lo estoy. Siento muchas cosas, pero no estoy incómoda. - aseguró, prefiriendo atar ese cabo antes de perder la oportunidad de librar al chico de esa situación.

Naturalmente, habría podido verlo en su expresión, el tono de su voz, etc... Cualquier otro día. Hoy no.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Vie 25 Ene 2013, 21:03

Entró por fin, encaminando sus pasos hacia el ascensor y pulsando el botón de forma casi sigilosa, como si no quisiera que sus pies rozasen el suelo. Lo cierto es que le había quedado bastante elegante el gesto, casi como si fuera una bailarina de cristal que caminaba con sutileza y suavidad para no romperse en añicos. Miré la luz encendida del botón del ascensor durante un segundo antes de girarme hacia ella con rapidez, sorprendido por su directa pregunta. Me quedé pensando en los posibles significados para "siento muchas cosas", pero pronto decidí no tratar de solucionar acertijos que me venían demasiado grandes. No estaba incómoda, eso había dicho, y creía que sinceramente. Así que me tocaba a mí ser honesto igualmente.

- Incómodo no es la palabra. Estoy... Raro. No en plan "tierra trágame", pero admito que no acostumbro a llevar a chicas a casa, sea en las circunstancias que sean. - en ese momento pensé en algo: ¿se habría dado cuenta de mi aspecto físico? - Pero te he invitado honestamente y mantengo mi invitación. - aclaré.

El ascensor llegó no tardando en abrirse las puertas metálicas. Di un paso hacia él y mantuve la puerta sostenida con mi mano para evitar que se cerrase sola, esperando a que ella entrara primero.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Vie 25 Ene 2013, 22:01

Una leve, muy sutil sonrisa, se dibujó en los labios de la mujer cuando escuchó su respuesta, que le pareció totalmente honesta, no quitando importancia al hecho de tener algún tipo de sensación, aunque raro era solo un sinónimo de indescriptible, ella se sentía atraída por lo que el resto consideraba extraño. Ella asintió con la cabeza, comprendiéndolo, y soltó un leve resoplido que sonó como una risilla extrañada y halagada.

- ¡Oh!... ya entiendo. - dijo sin añadir más, aunque por su tono podía entenderse un fondo pillo en esas palabras, cuando el chico afirmó que no llevaba chicas. Un timbre pícaro y fácil de malinterpretar.

Cuando le cedió espacio para entrar, así lo hizo. Sin embargo, no hizo lo que todos tomaban por costumbre. Cuando la gente entra en un ascensor, de alguna manera, suelen volverse mirando a la puerta. Ella no lo hizo, entró y permaneció mirando a la pared, con la mirada perdida en ella. Apoyó la frente contra la superficie y miró hacia abajo largamente.

¿Qué estaba haciendo?...

Pues lo que quería hacer. Podía llegar a resultar curioso, el destino, el Karma... todas esas cosas se balancean sobre un equilibrio muy pequeño que hace que creas o no en ellas. Ella no era muy mística como tradicionalmente se entendía, era espiritual sí, pero no de un modo que las creencias antiguas o modernas llegaran a recoger en una sola teología o fe de forma completa. su propia comprensión era lo único que en realidad podía hacerla recapacitar de ello...

Le había pasado algo horriblemente malo...y había cruzado en su camino a ese hombre, piadoso, atento y generoso también. Podía ser una mala pasada o una buena, pero aún era pronto, muy pronto para decirlo. Como ponerle nombre a un bebé cuando juegas de niño a los papás y las mamás...
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Vie 25 Ene 2013, 22:56

Una sonrisa tan tenue que casi parecía borrosa se había dibujado en sus labios. Pronto, sin embargo, de éstos salió lo que me pareció una risilla y más tarde un comentario pronunciado con un tono ciertamente pícaro que me hizo sentir incómodo por unos segundos. Pero pronto lo olvidé cuando ella finalmente se adentró en el ascensor, quedándose de espaldas a la puerta tal y como había entrado, apoyando su cabeza contra la pared metálica que reflejaba su cuerpo y rostro. En el cubículo las luces encendidas y blanquecinas revelarían mi rostro sin ninguna duda, por mucha sombra que tratara de hacer mi capucha. Además, mi persona también se reflejaba en las paredes de aquel estrecho recinto. Aún así me di la vuelta para mirar hacia las puertas, a pesar de que el reflejo de mí podría verse en las puertas desde la pared trasera donde ella reposaba.

En cuanto se abrieron las puertas al llegar me di cuenta de que aquel no era el tercero sino el segundo. El maldito ascensor comenzaba a fallar de nuevo, pasaba más tiempo averiado que operativo. De hecho, no recordaba demasiados días en que estuviera funcionando. Volví a darle al botón con el número tres y también le di al de cerrar las puertas. Un piso más arriba el ascensor volvió a parar y las puertas se abrieron nuevamente. Salí de él y posé mi mano en las puertas para evitar que se cerrarse precipitadamente sobre la chica y le hiciera daño, solía pasar más de una vez porque, para no variar, el sensor de la puerta tenía la misma sensibilidad que la concha de una sepia.

Una vez salió, volví a sacar las llaves de mi bolsillo y encaminé mis pasos por el pasillo tras darle al botón de la luz, que era lo único que funcionaba perfectamente en aquel edificio. Me paré frente a la puerta de mi apartamento e introduje la llave en la cerradura para girarla enseguida (dos veces) y así abrir la puerta. Entré, encendí la luz y esperé a que ella pasase también para poder cerrar la puerta.

- Bienvenida a mi humilde hogar. - dije extendiendo mis brazos durante un segundo.

Un segundo después de decir aquella estupidez me arrepentí, quizá no había sido adecuado dadas las circunstancias.


[FDI: Tienes la descripción de la casa de Jin (en foto) AQUÍ. Y la descripción que está en el subforo:]

Spoiler:
Es un apartamento sumamente pequeño, de dos plantas, situado cerca del parque "Green Forest". La planta baja tiene cocina-salón-comedor con barra americana y dividido a dos alturas. La planta de arriba consta de una habitación que se puede ver nada más subir las escaleras pues no es un habitáculo propiamente dicho, y con un pequeño baño equipado con plato de ducha, lavabo y váter. Por fuera el edificio es viejo, claramente necesita varios arreglos y una mano de pintura.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Sáb 26 Ene 2013, 00:23

Cuando se dio la vuelta y se percató de que el ascensor había fallado, miró por un momento incrédula al chico, y luego con una sonrisa, volvió a colocarse en su posición original. Esperó un piso más y repitió el ejercicio cuando por fin llegó el momento, esta vez el de verdad, de salir del habitáculo. Esperó justo a su espalda, que el chico abriera la puerta, y tras entrar la recibió con una frase bastante divertida. A ella se lo pareció al menos.

Dió un paso, luego otro, y otro más, lo justo para que el chico pudiese cerrar la puerta a su espalda, pero sin adentrarse todavía. Sus ojos violetas, aún un poco enrojecidos por la intensidad del llanto anterior, pasearon por el piso absorbiendo toda forma, color y matiz de la vida que en él se desarrollaba. Un piso pequeño, práctico, cómodo pero modesto. Pero lo que más la cautivó, fue aquel mensaje que un objeto revelaba, que era como un mensaje en una botella tirado en el mar. Tenue, pero esclarecedor si se leía con atención.

- Gracias por dejarme entrar.- contestó, dotando esta frase de cierto misterio, como si un mensaje más profundo se tejiera bajo esa sencilla afirmación.

En la cocina, como un faro de luz... una única banqueta solitaria. La mirada violeta se posó de nuevo en el joven, con una suave sonrisa enigmática, mucho más próxima a quien ella realmente era que cualquier comportamiento que desde que se encontraran hubiera podido tener.

- ¿Cómo quieres hacerlo?-preguntó entonces, ladeando suavemente la cabeza. Tras unos segundos de silencio, aclaró - Quieres ducharte primero o... ¿Dónde...- dejó suspendida la frase a propósito para que fuese él quien decidiera.

Al fin y al cabo, era su anfitrión.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Sáb 26 Ene 2013, 02:20

Cerré la puerta en cuanto ella dio unos cuantos pasos para adentrarse en mi casa. Tras ello me situé a su lado, observando cómo ella oteaba todo el apartamento. Por un momento quise saber con gran curiosidad lo que estaría pensando al respecto, pero dado que mi casa era bastante modesta no sabía si quería saberlo en realidad.

- De nada. - contesté rápidamente a su agradecimiento.

Me descalcé para dejar que mis zapatillas se fueran secando por lo menos. Noté el frío del suelo perfectamente a pesar de llevar calcetines pues éstos estaban empapados. Iba a continuar mi labor y quitármelos cuando ella me hizo aquella pregunta... Mi pulso se aceleró mientras mi mente estallaba con un "¿¡QUÉ!?" yo mis ojos la miraban perplejos. Por fortuna no tardó en aclararlo tras un breve silencio que a mí se me hizo eterno e incómodo, momento en que solté un suspiro de alivio de forma muy disimulada.

- Dúchate tú primero. - respondí, pues ella estaba mucho más empapada que yo y había estado más tiempo en el agua helada del estanque - El baño está arriba, sígueme.

Le hice un gesto con la mano para reforzar mi petición y comencé a caminar hacia las escaleras, comenzando a subir los peldaños con parsimonia. Menos mal que la habitación estaba recogida, lo había hecho recientemente. Se podía ver directamente una cama en medio rodeada por una mesita de noche a cada lado. A la izquierda, un armario empotrado y a la derecha una puerta que daba al baño. No había mucho más, salvo una cómoda sencilla a la derecha en la entrada de la habitación.

- Al fondo a la derecha. - le indiqué.

Súbitamente reparé en algo, de modo que sin decir nada me acerqué a la cómoda y abrí uno de los cajones. Saqué un pantalón de chándal de color azul oscuro y un jersey blanco que casi nunca me ponía, dicho sea de paso. Los doblé y los dejé sobre la cama.

- Puedes ponerte esto y así puedo secar tu ropa. - le ofrecí.

Y me di cuenta de algo más: no tenía ropa interior, era más que obvio. Supuse que no le quedaría más remedio que ponerse el pantalón sin más porque mis calzoncillos no eran precisamente pequeños. En ese momento me imaginé metiendo las bragas de una desconocida, que estaba en mi casa con mi ropa puesta, en la secadora. La sola idea me hizo sonrojar un poco aunque por suerte el rubor desapareció rápido.

- Hay toallas en el armario del baño, coge las que necesites. - dije finalmente - Te esperaré abajo.

Me di la vuelta para bajar las escaleras y esperarla en el salón, dejándole así suficiente intimidad.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Sáb 26 Ene 2013, 13:38

Cuando el chico la respondió, cediéndole la ducha, ella sintió enérgicamente con la cabeza, y con rapidez, y un tanto de desparramo, dejó a un lado de la entrada su mochila altavoz, el suéter y se agachó para quitarse zapatos y calcetines, dejándolos también en la puerta. Esto le llevó un poco de tiempo, y cuando quiso seguirle él le había sacado algo de ventaja así que dió una carrera hasta donde estaba, en la parte baja de la escalera, haciendo ese ruido tan característico con los pies. Lo acompañó en silencio escaleras arriba.

En cuanto le indicó el sitio, ella se retiró tímidamente un mechón de pelo tras la oreja, con una sonrisa nerviosa, y se dirigió hacia la puerta. El chico sacó de su cajón algo de ropa, y la dejó sobre la cama. Ropa cómoda, seca, caliente... y bastante grande.

- Vale. - contestó, asintiendo con la cabeza.

Pudo ver que el chico se sonrojó tan sólo un instante, y se planteó qué le había podido pasar por la cabeza en ese momento. Aunque en realidad ella no estaba mucho mejor, para ella su cuerpo era algo natural. No le habría importado que la viera desnuda. Lo único que de verdad le preocupaba es que el chico viera...

Al pensarlo se sintió estúpida del todo.

Una vez aclarado todo, el chico se dió la vuelta dispuesto a irse. Ella miró nerviosa hacia todos lados, como intentando encontrar el valor suficiente para hacer algo. Ella solía tener una facilidad natural para hacer sentir cómodas a las personas que estaban a su alrededor, pero esa noche no daba pie con bola. Era como si estuviera bajo su propia piel, pero de la hubiera puesto del revés. Era un tanto extraño...

- ¡Espera!- exclamó alargando una mano, aunque era evidente que no iba a llegar a cogerlo.

Lo miró durante unos segundos, y luego se acercó a él de una nueva carrera. No quería empaparle todo, pero eso era una urgencia. Tenía que hacer algo importante. Al llegar a su nivel las dos finas manos de ella se posaron sobre sus hombros, se puso de puntilla y ambos rostros se acercaron. Los labios de la morena depositaron sendos besos, un poco torpes y nerviosos, sobre las mejillas del chico. Luego lo soltó y volvió a poner los talones en el suelo, con un leve golpecito.

- Me llamo Hitomi. - le dijo con una sonrisa, esperando expectante, por si él le contestaba.

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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Sáb 26 Ene 2013, 14:44

Ante esa exclamación repentina me di la vuelta con rapidez y asombro, viendo a la chica con su brazo estirado durante un corto lapso de tiempo y mirándome. Se acercó a mí con una suave carrerilla y posó sus manos sobre mis hombros. No tenía ni idea de lo que iba a hacer y por eso me puse ligeramente nervioso. Se inclinó poniéndose de puntillas para conseguir que su rostro estuviera cerca del mío, bastante cerca a decir verdad. Finalmente, sentí sus labios posarse sobre una de mis mejillas y luego en la otra, en la que tenía cicatrizada... Me alarmé ante ello, pensando que quizá le hubiera parecido desagradable el tacto de la quemadura sobre sus labios, lo cual no dudaba. La zona afectada la tenía ligeramente más sensible que el resto del cuerpo, por lo que aquel beso dado con ligereza lo sentí como si hubiera sido mucho más contundente de lo que fue en realidad. Soltó mis hombros y dejó de ponerse de puntillas, para luego sonreírme tras presentarse ante mí como "Hitomi".

- Jin. - respondí escuetamente.

Traté de devolverle la sonrisa pero sólo pude inclinar ligeramente mis labios hacia un lado, dejando la sonrisa incompleta y un poco estúpida. Aquel beso no se iba de mi mente, tampoco la idea de que ella hubiera pensado que había sido asqueroso.

- T-Te esperaré abajo. Si necesitas cualquier cosa da un grito. - dije luego asintiendo ligeramente con la cabeza.

Volví a darme la vuelta y comencé a bajar las escaleras, dejando que Hitomi pudiera ducharse y demás en la intimidad. Cuando llegué al salón me quité la capucha del jersey y toqué la mejilla herida con mi mano. Ese pensamiento no se iba de mi mente. Suspiré y decidí intentar no pensar más en ello, tampoco me sorprendería que la chica se hubiera extrañado o molestado por mi cicatriz; no sería la primera vez ni la última. Me quité el jersey empapado y la camisa pues ésta estaba completamente pegada a mi cuerpo y me hacía sentir incómodo. Junté las dos prendas con mis calcetines y las dejé en una esquina, a la espera de poder ponerlas junto con las de Hitomi en la secadora de la cocina.

Me acerqué hasta el sillón pero no me senté para no mojarlo. Por un segundo nos imaginé a mí y a Yuuka en él, ella sentada sobre mí. Negué con la cabeza y encendí la televisión. Era un recuerdo que creía que tendría toda mi vida, sin embargo, aunque sólo fuera eso: un recuerdo. A veces maldecía lo que pasó aquella noche, porque después de tanto tiempo sin ese tipo de contacto con nadie se hacía tremendamente difícil quitárselo de la cabeza. Ahora tendría que volver a aprender a resignarme a estar solo para siempre.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Sáb 26 Ene 2013, 17:52

Cuando él le dijo su nombre, ella se empapó de él, a pesar de su escasa longitud, era un nombre firme pero suave, definitivo y abierto, escaso y completo al mismo tiempo. Como las dos caras de la moneda.

- Jin - dijo ella, para estar segura. - Jin...- repitió esta vez, con cierta emoción platónica mientras su sonrisa se ampliaba un poco más.

Luego se volvió sobre sus pies, con la actitud de una fangirl a la que acabaran de firmar un autógrafo, metiéndose en el baño.

- ¡Vale!- gritó ella desde dentro con una sonrisa.

Lo primero que hizo fue librarse del fino jersey, luego de la camisa de algodón, se desabrochó el cinturón y lo dobló, colgándolo del toallero. Contoneándose se quitó el pantalón sin desabrochar, lo dejó en el suelo, y luego salió de las piernas. Cogió toda la ropa y la dejó en el lavamanos tratando de no empapar más el baño. Se quitó el cierre delantero del sujetador, lo sacó y lo dejó sobre la pila de ropa, seguido de el culote.

Por último, se desnudó por completo... desenrollando las vendas de sus brazos. Estaban empapadas, y no tenían marca alguna de sangre ni nada así. Las dejó sobre el radiador, con la esperanza de que se secaran para cuando saliera de la ducha.

Miró su desnudez en el espejo, y con la mirada triste, observó sus antebrazos, revelado el relieve rayado de sus cicatrices, de su vergüenza y de su dolor. Pasó los dedos por esa sensible zona de su anatomía, y luego observó la parte interior de sus muslos, igualmente plagada de aquellas líneas acusadoras que habían sido una liberación, y ahora eran una condena secreta.

Accionó la ducha y tras unos segundos, el agua caliente comenzó a fluir, y se fundió con ella, albergándose en su maternal y protectora cascada cálida, que le devolvía la seguridad, la calidez, la sensación de que su propia piel era también su hogar. Cogió prestado un poco de jabón, repasando su melena y también su cuerpo, hasta el más íntimo recoveco, para alejar de ella hasta la última mota de lodo y algas. Todo ello en silencio, limitándose a escuchar los numerosos pensamientos que cruzaban por su mente.

Fué rápida.

En unos minutos volvió a salir, cubierta con una toalla su cuerpo, con una de mano su cabeza. Salió hasta el cuarto del chico, y allí se secó a conciencia, notando la temperatura de su cuerpo volver. Se puso los pantalones, que le quedaban bastante grandes, haciendo un pequeño nudo en la cintura. Tras secarse los brazos, el pecho y la espalda del agua que aún resbalaba por su cuello, proveniente de su pelo, se colocó el Jersey que él le había prestado. Sus senos rozaron la tela con suavidad al ponérselo.

- ¡Jin!- le llamó, para luego entrar dentro del baño y coger su ropa mojada de la pila.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Dom 27 Ene 2013, 19:35

Miraba la televisión absorto, sin enterarme en absoluto de lo que pasaba o estaban dando. Simplemente tenía mi mirada fija en aquella caja tonta pero mi mente estaba en otra parte. Recordé cómo había encontrado a Hitomi, quien en ese momento era una completa desconocida; cómo lucía ella estando dentro de aquel estanque empapándose por completo. Tan frágil, tan vulnerable, tan desesperada... Recordé cómo me mojaba la ropa al salpicar arremetiendo con furia contra el agua, con tanto detalle que incluso sentí como si me estuviera salpicando de nuevo en ese mismo instante. Parecía que un segundo más tarde después de aquello estaba aquí, en mi casa. Duchándose en mi baño. Poniéndose una ropa mía que le había prestado. Todo había pasado demasiado rápido.

- ¡Jin!

Aquel grito me sacó de mis pensamientos, recordando con más fuerza aún que estaba en mi apartamento semidesnudo porque mi ropa estaba empapada y que una mujer estaba en el piso de arriba, llamándome. Busqué algo con lo que taparme o por lo menos cubrirme un poco, pero no había nada, ni una manta, ni una camisa, ni un trozo de tela. No me quedó más remedio que subir tal y como estaba, con mi torso y rostro al descubierto. Subí las escaleras con lentitud y al principio me quedé en el penúltimo escalón, pero no la vi allí. Supuse que habría entrado al baño de modo que no tuve más opción de caminar un par de pasos más para que pudiera oírme.

- ¿Hitomi? - la llamé.

Estaba nervioso porque sin duda vería la mitad de mi cuerpo quemada y cicatrizada.

[FDI: Así es cómo está el torso de Jin, la cicatriz le llega hasta la rodilla aunque no se vea (pero es el lado derecho, no el izquierdo).]
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Dom 27 Ene 2013, 21:48

Oí al chico subir, y cuando salí de la habitación, me lo encontré subiendo por la escalera. Su camiseta había desaparecido, y eso me enseñó su torso...

Claro que lo había visto. No era ciega, y aunque la oscuridad hubiera jugado con sus dominios en el parque, al llegar a la zona iluminada, no tuvo nada que hacer. En el ascensor resultó insalvable. Si no lo había mentado antes era precisamente porque no tenía para ella ninguna importancia. Si era la cara, el cuello, o hubiese sido el cuerpo entero...

Al fin y al cabo ella no era más una enorme cicatriz...

Sería incapaz de dictarle a nadie todas esas tonterías, esas paparruchadas de que lo que cuenta es el interior, por muy cierto que fuera. Por que lo que no se dice de esa manida frase, es que el exterior también lo hace. Ahora él se mostraba tal cual, no parecía tener problema con ello. Claro que ella aún no lo conocía lo suficiente como para saberlo.

Lo único que su cerebro le permitía pensar es que había una abismal, una crucial diferencia que marcaba el todo y el nada entre ellos dos. Si le hubieran preguntado su sincera opinión habría jurado por su corazón que lo del chico había sido un accidente...

Lo de ella no...

Jamás se hubiera atrevido a pedir al chico que se enfrentara a sus demonios, cuando ella era incapaz de hacerlo con los suyos. Eso sería tan hipócrita por su parte que sólo pensarlo le hacía tener náuseas.

ninguna expresión hizo adivinar ni sorpresa, ni ningún tipo de repulsión. Al contrario, había agradecimiento en ella. Todo había cambiado. Ahora estaba contenta.

- He terminado. Es tu turno. Si te constipas no me lo perdono. - dijo con una sonrisa, dirigiéndose hacia la escalera para dejarle el sitio. - Meto esto en la secadora, o lo pongo en los radiadores mientras espero ¿Vale?- dijo pasando a su lado, para luego bajar la escalera.

Bajó con cuidado, notando como la parte externa de las mangas del jersey se mojaban al contacto con la humedad de la ropa. Sólo al llegar abajo, y meter la ropa, le dio la impresión de que faltaba algo...

El cinturón se había quedado en el toallero... y no encontraba sus bragas.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Uehara Jin el Lun 28 Ene 2013, 00:29

Indiferencia o neutralidad fue lo que recibí de la chica. Ni una mirada de asombro, ni de asco, ni de condescendencia, nada. Nunca me había alegrado tanto de que una persona me mirara de forma tan neutral. Admito que sentí un alivio enorme por ello, porque si no había mostrado ninguna emoción ni expresión en su rostro al ver mis cicatrices significaba que no le importaban. Me dijo que había terminado y que era mi turno, añadiendo después que si cogía un resfriado no se lo perdonaría. Acompañó sus palabras con una sonrisa, que yo pronto me vi correspondiendo sin proponérmelo.

- La secadora está en la cocina. - le indiqué tras ella hablar nuevamente.

Se perdió escaleras abajo así que yo aproveché para quitarme de una vez aquellos pantalones que tenía tan mojados y, por consiguiente, pegados a la piel. Ya únicamente con mi ropa interior puesta entré en el baño con el pantalón en mi mano, dejándolo en una esquina del suelo para después cerrar la puerta. Me desprendí de mi ropa interior y la dejé sobre los pantalones, disponiéndome a entrar en la ducha. Sin embargo, algo llamó mi atención y me giré para mirar al lavabo y ver una prenda dentro. La cogí con mis dos manos para comprobar que eran unas bragas femeninas, obviamente las de Hitomi. Me sonrojé estúpidamente y las volví a dejar en el lavabo. Entré en la ducha por fin y disfruté del contacto del agua caliente sobre mi húmeda piel.

Me sentó de miedo aquella ducha, la verdad. Cerré la llave y salí de la ducha procurando no mojar mucho el suelo porque se me había olvidado coger una toalla antes. Sequé mi cuerpo, teniendo más cuidado sobre las cicatrices como siempre hacía, para luego comenzar a secar mi pelo. También se me había olvidado coger ropa interior y ropa antes de entrar en el baño así que me enrollé la toalla en la cintura y salí a la habitación. Abrí el armario y cogí de uno de los cajones unos calzoncillos para a continuación ponérmelos teniendo cuidado de que no se me cayera la toalla. Busqué mi pijama debajo de la almohada de la cama, que consistía en un pantalón de chándal fino de color gris oscuro y una camiseta de tiras gruesas negra. Mis cicatrices se veían al tener los brazos al descubierto pero ya no me importaba; si Hitomi había visto todo mi torso quemado y no se había inmutado un ápice, no le iba a molestar ver mi brazo, mi rostro y parte de mi pecho cicatrizados. Me quedé descalzo como acostumbraba a hacer.

Entré de nuevo en el baño para, tras secarme un poco el pelo, dejar la toalla en el suelo con la intención de coger toda la ropa de un tirón y bajarla envuelta en la toalla y que así no chorreara. Sin embargo, reparé en las bragas que se había dejado Hitomi en el lavabo, de modo que las cogí primero y las puse sobre mi montón de ropa. Ahora sí, la envolví toda con la toalla y la cargué en brazos cuidando que no goteara por ningún lado.

Bajé las escaleras y me dirigí hacia la cocina, donde estaba esperando Hitomi. Abrí la secadora y metí toda la ropa de golpe, girándome luego hacia ella.

- Puedes meter el resto de la ropa. - le dije.

Tragué saliva y continué hablando, peinándome el pelo con las manos haciéndomelo hacia detrás para estar distraído y no sonrojarme al decir lo que iba a decir.

- Arriba te dejaste la ropa interior... La he puesto ya en la secadora. - añadí.
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Re: Aliento Helado...

Mensaje por Ichinose Hitomi el Lun 28 Ene 2013, 01:19

Cuando el chico le indicó el lugar, ella bajó las escaleras y se encaminó a la cocina, metiendo la ropa en el interior de la secadora. En cuanto a las prendas que faltaban, no podía hacer otra cosa que esperar a que el chico saliera del baño, bastante raro les estaba resultando a ambos eso como para atreverse a subir arriba y pedírselas. A saber en qué circunstancias iba a encontrar a Jin. Con un poco de suerte se habrían caído y pasarían desapercibidas a sus ojos, ella podría buscarlas luego.

Tras meter la ropa en la secadora se apoyó en la barra americana y contempló el piso con más detenimiento, sacando sus propias conclusiones, esta vez un poco más cercanas de diversas cosas, no solo que se trataba de un piso de soltero, si no de detalles como el tamaño de la tele, los colores del piso, etc. Hubo varias cosas que le llamaron la atención lo suficiente como para mirarlas, o atreverse a probarlas, como fué el caso del sofá, en el que se sentó y se apoyó, dejando la mente en blanco por un momento.

Durante un rato palmeó sus rodillas con un ritmo un tanto ausente, hasta que se levantó, volvió sobre sus pasos para acercarse a la entrada y de ahí recogió su sudadera y su mochila, que había dejado de forma tan aturullada como acostumbraba a dejar las cosas en su casa. Apoyó la mochila junto al sofá y dejó la sudadera sobre ella. Luego suspiró, mirando hacia el piso de arriba, preguntándose por un momento qué le correría por la cabeza a su rescatador, que ahora tenía nombre.

Tras unos instantes de meditación, se decidió a volver en la cocina, en una explosión de energía, y buscó entre los cajones para encontrar un vaso y poder servirse agua. Después de ducharse, solía suceder, le entraba una sed voraz.

Abrió la nevera con la esperanza de encontrar una jarra de agua, porque la prefería fresca. Echó un vistazo al contenido de la nevera, miró al piso de arriba y se mordió el labio, con una idea rondandole la cabeza, pero se contuvo de llevarla a cabo...

Algo que, por otro lado, le costó horrores ya que ella era pasional y muy impulsiva.

Tras apoyarse de nuevo en la barra, como había estado originalmente, vió al chico bajar por las escaleras, y ella se levantó como un resorte, justo a tiempo para verle llegar. Metió el resto de ropa en la secadora, y entonces pareció remolonear un par de segundos. A ella se le encogió el estómago... y entonces lo soltó.

- Ah, ya...- dijo ella colocándose un mechón de pelo húmedo tras la oreja, en un gesto nervioso, pero también femenino, con un leve sonrojo. - Gracias. Ha sido sin querer. - dijo arrepintiéndose al momento siguiente de haber añadido eso.

Frunció el ceño, enfadada consigo misma por haber dicho esa tontería. Ni que hubiera que especificarlo, el chico ya lo sabría. Después de eso hubo un silencio prolongado, un tanto tenso, situación con la que normalmente, dado su carácter, no tenía que lidiar... porque nunca se daba.

Al final tomó aire y suspiró largamente, basculando el peso desde los talones levantando la punta de los pies, luego tocando con la planta en el suelo y levantándose sobre las puntas elevando el tacón, con las manos puestas en las caderas.

- ¡oye!... te... ¿Tienes hambre?- preguntó ella con una sonrisilla nerviosa. - Puedo... cocinarte algo si quieres. - ofreció de corazón - Habría llamado a algún sitio, pero es un poco tarde.- añadió encogiéndose de hombros, y clavando en los del chico una mirada expectante y deseosa.

Puede que un pequeño gesto que empezara a agradecer la inmensidad de lo que el chico había hecho por ella...
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