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Un refresco light con sabor a acero

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Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Lun 17 Mar 2014, 21:00

Ayer había sido un día duro...

Me había levantado muy temprano para llevar a mi madre al aeropuerto, y apenas paré un maldito minuto en todo el día,
por no contar el viaje al centro comercial. Por lo que hoy me he pasado casi todo el día en la cama.

Me desperté a media tarde, con un hambre atroz así que me hice unos fideos mientras escuchaba las noticias en la tele
Me pico la curiosidad, ya que se habían estado produciendo varios atracos y agresiones a ciudadanos de la ciudad
por parte de jóvenes cuyo perfil se asemejaba al de cualquier bosozuku, tirones, robos a mano armada, agresiones, ¡Incluso un intento de violación!
No podía dar crédito a lo que oía, yo tenía entendido que las pandillas de bosozukus simplemente eran jóvenes con ganas de reivindicar su juventud, viviendo un estilo de vida diferente al que sus padres les querían imponer...
Y si, siempre han estado rozando los límites de la ilegalidad, con las carreras ilegales, las broncas entre pandillas, y etcétera... Pero jamás la rama mas anarquista y radical había contado con tantos adeptos.

Siendo sincero, desde la muerte de mi padre, y sus confesiones acerca de su antigua vida como bosozuku, esto me causa mucho interés, en sus historias, aún cuando la enfermedad se apoderaba de el lentamente, podía ver en sus ojos un fuego juvenil que ardía, enardecido por el recuerdo de un tiempo pasado, y al terminar la historia, una sensación de felicidad llenaba su cara a la vez que dos o tres lágrimas llenaban sus cuencas. Siempre me contaba que fueron los mejores días de su vida, hasta que nací yo, eso siempre me lo repetía.

En sus relatos, el honor por uno mismo y la lealtad a la banda siempre estaban presentes, igual que el respeto mutuo, y demás valores, que a medida que ha pasado el tiempo, voy entendiendo mejor...

Eran cerca de las 22:00 y como había estado durmiendo todo el día, como es lógico, ahora no tenía nada de sueño así que me abrí una lata de refresco light y me disponía a jugar un poco al juego de moda On-line del momento, no sabía como pero empecé a jugar hará unos meses y conocí a unos chicos del sur de japón por el chat que me "adoptaron" como un integrante ocasional de su equipo (la verdad es que siempre eran muy majos), cuando de pronto reparé en un sobre que había encima del tocador de casa, me acerqué, lo abrí y dentro me encontré algo (bastante) de dinero más una nota que había dejado mi madre: -"No te lo gastes todo en gasolina, besos, mamá"

Acto seguido cogí mi chaqueta de ir en moto, las llaves de la pequeña Giulia(mi moto) y salí con una sonrisa en la cara hacia la noche la cual me esperaba templada y luminosa...

Tras un buen paseo en mi moto, paré en una tienda 24 horas para comprar una bebida y algo de picar, al salír, vi como unos moteros estaban yendo al lado de una chica joven, y entre el ruido pude apreciar como se estaban metiendo con ella, aparcaron las motos y se bajaron de ellas, acercándose hacia la chica, en aquel momento recordé lo que había escuchado en las noticias...

Di el último sorbo al refresco y lo tiré al suelo, acercándome con paso firme hacia la escena.
Eran dos tipos, de uno de complexión tirando a fuerte y el otro mas flacucho, median entre 1,70 y 1,80 y no tenían pinta de haber salido de la escuela.

-Perdona, le dije a la chica.

-¿Te están molestando estos impresentables?. Repliqué mirando de reojo a los dos moteros.



(¿Te importaría llevar a ti la conversación de los dos moteros?)
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Mar 18 Mar 2014, 20:33

[16 de Septiembre de 2013, 22.00 (Se te había olvidado creo, pero para recordárnoslo ^^) Yo llevo a los moteros, ¡no hay problema!]

Sólo quería salir durante un rato, una noche. Un lunes no era el mejor día para salir, pero así se evitaba encontrar a un montón de indeseables. Estaba un poco cansada de colarse en discotecas y after donde siempre acababa teniendo que aguantar a algún borracho que no paraba de decirle lo guapa que era, lo joven que parecía y que si ya la dejaban salir sola. El lunes era uno de esos días en los que quienes habían estado de fiesta estaban convalecientes con la resaca en sus casas. 

Ella estaba muy estresada con lo del estreno, y tener que hacerse cargo de tantas cosas. Hasta tal punto había llegado que había perdido dos kilos sin más, y aunque la mayoría del tiempo estaba obsesionada con no coger peso, ahora estaba dispuesta a recuperarlos como fuera. Si la pesaban y empezaban a sospechar, o le pasaba alguna cosa y acababa en el médico, podían empezar a hacerle seguimientos y esa idea no le gustaba nada. 

Así que últimamente se permitía algún que otro lujo, como comer un poco de más, o algún día, comer el tipo de comida que en otras ocasiones le estaba terminantemente prohibida. Ganar peso para ella no era difícil, podía recuperar esos dos kilos en tres o cuatro días. Como su dieta en general era equilibrada pero estricta, en cuanto se la saltaba un poco su cuerpo lo notaba. 

Se había comprado un sandwich de bacon y pollo, se lo había comido y ahora estaba acabándose un 7up. Era una bebida parecida al sifón, pero con azúcar. A ella le gustaba más que otras cosas más populares como la cocacola. Caminaba por la calle, sin preocuparse demasiado, sin poder evitar que el recital le volviera a la cabeza, y después obligándose a dejarlo a un lado. Había salido para descansar. Iba lo suficientemente distraída como para no percatarse de que unos chicos estaban diciéndole algo en unas motos, hasta que se pararon a su lado e hicieron rugir el motor dándole un susto. 

Pegó un bote en el sitio y miró hacia un lado. Llevaba un vestido negro , unas medias de color carne y unos botines marrones, a juego con el bolso que llevaba. Estaba maquillada delicadamente con tonos dorados, resaltando sus ojos azules, y en sus labios llevaba gloss en un apetecible color rosa. La melena rubia recogida en una coleta alta. Se había arreglado por si al final le apetecía entrar en alguna discoteca, llevaba su carnet falso, y cualquiera que la viera así le echaría bastantes más años de los que tenía. Sabía como hacer para parecer mayor. Los tipos se bajaron de las motos. Ella los miró con el ceño levemente fruncido. Estaba bastante asustada, pero su orgullo la ayudó a disimularlo. 

- ¿Donde vas tan arreglada, bombón?

- No te imporrtar. - contestó ella con firmeza, dejando clara su postura desde el principio. 

Intentó seguir andando, pero uno se puso delante de ella y se apoyó en la pared y el otro se acercó desde un lado, cada vez más cerca. Tuvo que pararse. Pretendían ponerla contra la pared. 

- ¡Uh!, ¿y ese tono? Si solo queríamos hablar un ratito contigo - respondió el otro, encogiéndose de hombros como si no le hubiera dicho nada. 

- Yo no quierre hablarr con vosotrros. - respondió cortante, esta vez con notable acento.

- Vaya genio tienes, ¿no, pava? No te conviene hablarnos así. ¿A que no?

- Para nada 

No le gustaba nada el rumbo por el que estaba yendo la conversación. Estaba metida en un problema. Agarró con firmeza el bolso, donde llevaba un spray de pimienta. No estaba segura de si era legal en japón, pero siempre había llevado uno encima, desde el primer día que salió por la noche. Mas valía estar preparada. Pero ahora no podía sacarlo. Sería demasiado evidente. 

- ¿Porque no te vienes con nosotros a un sitio? Vamos a enseñarte una cosa... seguro que lo pasas bien.- preguntó uno mientras alargaba la mano y la apoyaba sobre su brazo, donde enroscó los dedos y empezó a tirar de ella. Se pasó de la ralla. Le dio un fuerte empellón y la obligó a soltarla, justo en el momento en que un chico se acercaba.

- ¡No me toques! - consiguió gritarle, al tiempo que se soltaba. Estaba muerta de miedo, y no sabía si el chico que se acercaba sería amigo de ellos. Consiguió disimularlo por puro orgullo, otra vez. Aquello no iba a acabar bien.

Cuando el chico le preguntó, ella seguía desconfiada. Quizá estuvieran tomándole el pelo, pero aún así, miró al recién llegado con esos ojos azules que podían ser tan amables como cortantes y contestó. 

- Estos basurra no dejarr mi en paz - contestó tan despectiva que no se privó de mirarles de arriba a abajo como si fueran insectos. Cuando se estaba cabreado, nada podía frenar el carácter de una chica de la Madre Patria. 

- ¿A quién llamas tu basura? - siseó uno de ellos, luego miró al recién llegado - Y tu, lárgate. Esto no va contigo, va con esta zorrita ¿te enteras? - dijo mientras intercambiaban miradas bastante tensas entre ellos y ese chico. Algo le dijo que no era su amigo. Quizá entonces tuviera una oportunidad.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Miér 19 Mar 2014, 00:49

Notaba como se me aceleraba el pulso, empezaba a perder rango de visión para focalizar sólo la parte mas cercana a mi, un torrente de sangre llena de adrenalina recorría todo mi ser...
Esta sensación me encantaba, no había que ser muy listo para darse cuenta de que aquellos impresentables estaban molestando a aquella chica...
Uno de ellos me dio la excusa perfecta para no tener que mediar palabra con ellos.

- Y tu, lárgate. Esto no va contigo, va con esta zorrita ¿te enteras? -

Nada más oír como llamaban a aquella joven "zorrita", mandé mi pié derecho hacia atrás, ladeando el cuerpo, y solté un derechazo que impactó directo en la cara de aquel macarra de forma ascendente, dejándolo atontado y sin uno de sus dientes, acto seguido me acerqué a el aprovechando el repentino ataque y con una precisa llave de Judo lo tumbé, para después gritarle al otro con los ojos abiertos como platos:

- ¿Que le habéis llamado a esta chica? -
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Miér 19 Mar 2014, 16:53

Todo pasó muy deprisa. Ella ni siquiera lo vio venir. El chico que la tenía agarrada del brazo la soltó un momento y trató de dar un paso hacia el chico, pero entonces el recién llegado tomó impulso y le pegó tal patada en la cabeza que pensó que lo había matado. Hizo tal ruido que no pudo evitar dar un chillido, por el susto más que por otra cosa. Durante un instante todo fue confuso y después, el matón estaba en el suelo inmovilizado, con la boca llena de sangre y el ojo llorándole. El otro chico estaba encima y dijo algo que ella no pudo comprender. 

Estaba demasiado nerviosa como para poder prestar atención y traducir en la cabeza. El otro chico se quedó inmóvil un segundo, dudando. No se esperaba lo que había pasado y ahora no sabía si atacar o huir. Si ella estuviera en su lugar, habría salido corriendo sin dudarlo. Claro que no sabía si esos dos imbéciles eran realmente muy amigos. Al final intentó acercarse a él. 

- ¡Pero que haces, puto mierdas!- berreó al final el tipo intentando lanzarse contra él. 

Ella reaccionó casi por inercia.Lo cogió del brazo y tiró de él hacia atrás, intentando impedir que avanzara. Ahora que los otros estaba en el suelo, podía intentar pegar al chico que parecía estar ayudándola. Su fuerza no era mucha y apenas si supuso una molestia, pero el chico se quedo mirandola y trató de soltarse. Cuando se quitaba de encima una mano ella le agarraba con la otra. No tenía fuerza, pero era de lo más insistente y escurridiza. Al final él se desesperó y la empujó. Se topó con la pared, pero fue mas el susto que otra cosa. 

- ¡Deja a él en paz, maldito imbécil! - le grito, al tiempo que el segundo motero avanzaba hacia el chico a toda prisa, y ella intentaba seguirle. No quería que se le echaran encima al otro chico, sólo por haber intentado ayudarla.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Miér 19 Mar 2014, 21:22

Aquello había empezado, ya no tenía vuelta atrás, conocía bien esta sensación, toda esta adrenalina, la sensación de notar el peligro a dos pasos...

Había tumbado a aquel pringado a la primera y como es normal, el otro se revolvió hacia mi, con ganas de juerga. Aquella chica había dicho un par de cosas, pero en este momento tenía puestos los 5 sentidos en aquel tipo, la separé y fui directo hacia el.

Sin mediar palabra lancé un puñetazo hacia la cara de aquel individuo, pero lo esquivo rápidamente echándose hacia atrás, dios unos pasos alejándose y vi como llevaba su mano hacia su espalda.

- ¿Quieres jugar verdad gilipollas? - Dijo con una risilla nerviosa.

De repente sacó una navaja de unos 12 centímetros y dijo:

- Adelante, juguemos - haciendo un movimiento con la mano vacía instándome a que me acercara.

En ese preciso momento, di un paso atrás, comprobé que el otro seguía en el suelo mirándolo de reojo, y parecía que seguiría allí un buen rato, así que le dije a la chica en voz alta:

- Detrás tuya, a 100 metros, moto roja aparcada, vete y espera allí, y no llames a nadie -

En ese preciso momento subí la guardía esperando el siguiente movimiento de mi agresor.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Jue 20 Mar 2014, 15:08

Aquello se estaba desmadrando cada vez más, y ella ya no sabía como pararlo. Todo era una locura de puños y forcejeos y empujones, sólo quería salir de allí. Esos imbéciles no tendrían que haberse parado a hablar con ella. Ese chico no tenía que haberse metido. Lo único que tenía claro es que no había sido culpa suya, porque no había hecho nada para ganarse que un par de estúpidos se pusieran a acosarla. 

Se le despejaron los sentidos en cuanto el que quedaba en pie se alejó un par de pasos y sacó una navaja. La luz brilló bajo las farolas y ella reprimió un grito. ¿Pero que pensaba hacer aquel animal? ¡Tenía que estar de broma!

- ¡Estarr puto loco! ¡Guarrdar eso ahorra! - le gritó ella mientras se alejaba un par de pasos de él, mientras le vigilaba sin perder detalle. 

Pensaba presentar una denuncia, fuera como fuera. Que hubiera ese tipo de gente en las calles la ponía enferma y no iba a irse de rositas. Ella no tenía porqué explicar qué hacia en la calle o que pensaba hacer, pero a ese tipo se le iba a caer el pelo. Eso estaba seguro. Entonces el otro chico le dio unas indicaciones. Ella estaba aturullada, pero ni muerta iba a dejarle allí solo. Por más ganas que tuviera. 

El motero se sonrió y empezó a acercarse, mientras el otro levantaba las manos. Ella miró la escena, impotente. No podía hacer nada si querían matarse, pero aquello era absurdo. Miró por ultima vez al chico de la navaja, y sus ojos se convirtieron en acero. Frunció el ceño y de pronto pareció toda una adulta, al borde de entrar en cólera. Parecía mentira que una chica tan pequeña pudiese parecer tan amenazadora. Casi fue un gruñido, pero clara su advertencia.

- Ni se te ocurra...- justo un instante antes de que él la mirara y dudara un segundo. Luego se lanzó contra el otro chico, intentando clavar la navaja a la altura de sus costillas.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Vie 21 Mar 2014, 23:28

Pulso acelerado, pupilas dilatadas, adrenalina en estado puro...

Esto ya no era un juego, aquel paseo se había convertido en una lucha por mi propia vida, en todos mis años como "macarra" había recibido y dado muchas palizas, sabía perfectamente la línea donde los golpes pueden llegar a ser mortales para una persona, pero, un arma blanca cambia mucho las cosas.
Las tornas habían cambiado, ahora me encontraba en desventaja frente a aquel individuo, por poca destreza que se tenga con una navaja, un corte profundo puede acarrear consecuencias desastrosas, hemorragias, o incluso cortes de alguna arteria...

Sabía que tenía que jugar bien mis cartas, analizar bien todos sus movimientos para poder salir airoso.

Arqueaba la espalda, cargaba su peso en la pierna derecha, pierna que tenía un poco hacia atrás, tenia la navaja en la derecha por lo que deduje que era diestro, además tenía el filo hacia abajo por lo que imaginé que la primera cuchillada sería ascendente.

Un leve movimiento de su pierna derecha corroboró mi hipótesis, se lanzaba hacia mi con un movimiento de mano ascendente, rápidamente reaccione retrocediendo propiciando el fallo de su estocada.
Acto seguido le mandé una patada barriendo sus piernas con mi derecha, la cual supo anticipar y no fue muy efectiva, bajo su mano con un movimiento descendente tratando de clavar la hoja cerca de mi hombro, yo me percaté de esto y me intenté apartar, pero no pude hacerlo del todo y la hoja se clavó en la carne de mi brazo izquierdo haciendo una herida larga y poco profunda pero que sangraba generosamente...

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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Sáb 22 Mar 2014, 14:13

Se oyó un grito, cuando lanzó el primer navajazo. El chico pudo esquivarlo pero el caso es que estaba desarmado y seguía así. Aquello no era justo en muchos aspectos pero ella estaba paralizada sin saber que hacer. Por un lado eran mucho mayores en tamaño y fuerza que ella, por otro, no iba a abandonar a alguien que había salido en su defensa. Su orgullo no se lo perdonaría. Tenía que ser valiente ahora. 

Pensó que esa patada baja le tumbaría, pero no fue así y cuando volvió a arremeter contra el chico, consiguió rajarle. Pudo ver la sangre salpicando el suelo, eran unas pocas gotas, pero aquello le puso los nervios de punta. Se le cerró el estómago en una bola de odio y actuó más por instinto que por que lo pensara fríamente. Se sacó una de las botas que llevaba y cogiéndola desde la parte del talón la arrojó contra el agresor, que le quedaba de espaldas. Le impactó con la buena suerte de que el tacón se dió en la cabeza con un ruido feo. La bota calló a un lado, él grito, y un hilo de sangre le deslizó por la nuca. Se volvió un instante hecho una furia. 

En ese momento pensó que se lanzaría contra ella, y la apuñalaría. Se quedó helada durante un sólo segundo. ni siquiera se dió cuenta de que aquello había supuesto una distracción y que quizá, su defensor podría llegar a aprovecharlo a su favor. Ella de pelea, no sabía nada.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Dom 23 Mar 2014, 22:17

En medio de la reyerta, justo cuando tenía todas las de perder, vi como una bota caía al lado de mi agresor, acto seguido este se dio la vuelta encolerizado y vi como tenía una herida en la cabeza, ese proyectil me había dado una oportunidad de oro...

Jamás, repito, jamás le des la espalda a alguien que quiere atacarte. Sabía perfectamente como actuar...
Rápidamente me acerque a el y a la vez, agarré su mano derecha con fuerza mientras con mi brazo izquierdo le enganche por el cuello, haciendo fuerza en su garganta quitándole poco a poco la respiración, el forcejeó intentado zafarse y agitando el cuchillo sin éxito, después de unos segundos empezaba a perder fuerzas, dejando caer al suelo el arma, en ese preciso instante solté su mano y me ayude a seguir asfixiandolo con la mano que me había quedado libre.

Notaba como a cada segundo el cuerpo se volvía mas pesado, hasta que no se movió mas.

Solté el cuerpo del macarra, le tomé el pulso y tenía, débil pero tenía, aquel malnacido me había rajado, bastante hice con preocuparme de el ahora mismo, el otro seguía tirado en el suelo, así que decidí coger la navaja, guardármela, y mire a la chica...

- No se cuanto más estarán en el suelo, vamos, sígueme... - le dije dando pasos firmes hacia mi moto...
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Miér 26 Mar 2014, 22:07

De nuevo, para ella fué un visto y no visto. El chico no tuvo tiempo ni de acercarse a ella. El otro le sujetó del cuello y de la mano y forcejearon un rato. Se echó hacia atrás, intentando huir de la escena aunque solo pudo dar un par de pasos. Los ojos desorbitados del chico que se estaba asfixiando la miraban y ella no podía apartar la vista de ellos. Era algo horrible. 

Quiso decirle algo al otro chico, que parara o algo. Si seguía así iba a matarlo. Entonces la navaja se calló al suelo y eso la devolvió a la realidad. La habría apuñalado.Seguro. Era un energúmeno que la habría matado o algo peor, de no haber estado él. Al final se desplomó en el suelo. Su salvador recogió la navaja y se la guardó. Luego le dijo que le acompañara, pero ella dudó. Se ladeó, para tener una vía de escape en dirección contraria, aunque no llegaría muy lejos corriendo con un zapato. No le daba confianza ir con un desconocido, por más que la hubiera salvado, cuando había matado a un chico y se había guardado su navaja. 

- ¿Lo has matado? - preguntó con un suave siseo por el acento. Parecía preocupada por eso, aunque en realidad lo que se preguntaba es si podía confiar en ese chico. Miró al tipo en el suelo. No podía permitirse dudar mucho tiempo. No quería estar allí cuando despertara.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Jue 27 Mar 2014, 20:33

Mientras caminaba hacia mi moto trataba de calmarme, mire para aquella chica, la pobre estaba paralizada de miedo, sus ojos, abiertos como platos dejaban ver que pese a su apariencia de calma, ella estaba por dentro a punto de estallar en una vorágine de nervios...

- ¿Lo has matado? - Alcanzó ella a decir.

- Tranquila, no está muerto, solo inconsciente. Pero debemos darnos prisa, el otro no debería de tardar mucho en volver en si - le dije a la chica serio pero con prisa en mi voz y en mis pasos.

Notaba la falta de confianza en su cara, es normal, acaba de sufrir un intento de agresión, debe de estar en shock y que un extraño, aunque la salve, le diga que lo acompañe no debe de ser muy alentador...

- Tienes tres opciones, la primera es quedarte aquí y darles los buenos días a los tipos que casi nos matan.
La segunda es que salgas corriendo hasta tu casa, pero me apuesto una cena a que estas muy asustada y desorientada, por lo tanto estos tipos lo tendrían muy fácil para tomar venganza.
Y la tercera, es que subas a mi moto y nos larguemos cuanto antes de este sitio.
Tu decides... -
Le dije a la chica, esperando su respuesta...
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Vie 28 Mar 2014, 21:04

No terminaba de decidirse, pero en cuanto vio que uno de ellos empezaba a hacer ruiditos, la decisión estuvo clara. Era como si estuviera medio recuperando la conciencia, o como si estuviera delirando en sueños. Daba igual. Ahora sólo quería irse de allí. El otro chico no había ni terminado de decir las tres opciones cuando ella se cruzó de brazos y levantó la barbilla. Con los ojos maquillados y ese azul helado que tenía en los iris desprendía una sensación de dignidad, que parecía una estatua. 

- Ya, ya. Mi entienderr. - masculló con cansancio. 

Luego echó a andar con los tacones hacia la motocicleta del tipo, sin frenar el paso. Andaba con elegancia y para ella, los tacones no eran para nada un sufrimiento, acostumbrada como estaba a las posiciones extremas de sus pies, lo menos doloroso era eso. Se paró delante de la moto, mirándola. Le dió un repaso de arriba a abajo, y luego, sin cortarse un pelo, miró por el rabillo del ojo al chico, también de arriba a abajo. 

- ¿Donde vas llevarrme? - preguntó entonces.

Podría parecer una de esas cosas que decían las chicas poco convencidas a los chicos que las invitaban a salir. Esos que no tenían ni idea de dónde llevar a una chica a una primera cita. Alzó las cejas, esperando una respuesta. Esperaba algo convincente. 

- Comprrenderr que no voy subirrme moto de desconocido. ¿Como te llamas? - preguntó con cierta rapidez en cuanto el otro le contestó. 

Hablaba de forma cortante, pero provocadora. Su orgullo no le permitiría otra cosa. La mejor manera de decirlo es que se estaba comportando como una de esas mujeres de las películas, que siempre estaban impasibles y que tenían bajo control sus encantos. Chicas que podían permitirse cosas que otras no, porque luego con un par de palabras lo solucionaban todo. Así se sentía mas segura. Aparentando que lo estaba.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Lun 31 Mar 2014, 21:57

La chica parecía no entender lo que le decía, acababa de jugarme el pellejo por ella y esos tíos podían tomar represalias en cualquier momento...

Aun me daba cuenta ahora de su peculiar acento, ella seguía desconfiando de mi, cosa que puedo llegar a comprender, pero no se quería dar cuenta de que aún corríamos peligro allí, esos tipos parecían de una banda y me juego lo que queráis a que tendrían amigos cerca preguntándose donde estarán.

Ella me preguntó mi nombre y que a donde la llevaría, a lo que contesté rápidamente
- Gendou, pero ya habrá tiempo para las presentaciones, y no lo sé, pero lejos de aquí y cuanto antes - articulé rápidamente mientras seguía dirección a mi moto...

No sabía por que, pero tenia la sensación de que esto no había acabado aún, no al menos hasta que no respire tranquilamente lejos de aquí...
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Dom 06 Abr 2014, 15:37

Al final, después de soplarse como si tuviera flequillo comenzó a andar, firma y rápida, rodeando la moto del chico. Resultaba estilosa porque iba con sus tacones diminutos y las finas piernas esculturales, al ir con falda corta, parecían mucho mas largas. Iba haciendo pequeños ruiditos cada vez que el tacón tocaba la acera: Toc, Toc, Toc. Casi parecía una cuenta atrás. 

- Subirr tu prrimerro - indicó, con cierta impaciencia. 

La verdad es que no tenía idea de cómo iba a subir en esa moto sin que se le viera todo. Desde luego ese atuendo no era el más apropiado para montar en moto, si lo hubiera sabido se habría puesto unos vaqueros. Tampoco sabría si iba a tener que ponerse el casco, aunque ir sin él no le hacía gracia. Era mera precaución en el circo había hecho acrobacias en las que su vida había peligrado mucho más. No tenía miedo al peligro ni a la adrenalina. 

Al final en cuanto él se montó, ella aprovechó esos salientes que había para que el que montaba detrás apoyara los pies para subir, sentada a lo amazona, con los dos pies al mismo lado. 

- No mirrar. - le ordenó don firmeza, aunque sus mejillas se habían teñido de un leve tono rojizo. 

Entonces, con una flexibilidad increíble, levantó una de las piernas, la pasó por detrás de la espalda de él, totalmente recta, y se acomodó en la posición normal del paquete. La falda se le había subido, pero como estaba cubierta por la espalda del chico no se le había visto apenas nada. Cuando estuvo sentada, ciñó con sus diminutos muslos las caderas de él, para asegurarse de sujetarse. Sus manos se acomodaron a su espalda. En cuanto quisieran podía ponerse en marca.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Dom 06 Abr 2014, 20:17

Tras hacerse mucho de rogar, aquella chica había entrado en razón y había decidido subirse al fin a mi moto, yo sinceramente lo que quería hacer era largarme de aquí enseguida, bastante había sido el percal como para quedarse aquí mas tiempo.

Avanzamos hacia la moto a paso apurado al ritmo de sus tacones, y al llegar a ella, la chica me dijo con su acento marcado que subiera yo primero, subí mi pierna derecha y con un movimiento suave me senté en mi querida moto...

- Lo siento, pero me dejé el casco en casa - Le dije a aquella joven con cierta rapidez en mis palabras.

Acto seguido la chica se apoyo en una de las estriberas para subirse a la moto, cuando lo hizo se quedó sentada de lado y antes de que pudiera decirle que se sentara bien en la moto, ella me dijo de manera firme pero con un sutil sonrojo en sus mejillas que no mirase con ese acento al que casi me había acostumbrado.
Lo siguiente que hice fue mirar al frente para de repente notar como la pierna de la chica me pasaba cerca de la espalda desplazando el aire a su paso, después de la exhibición de flexibilidad, ella se acomodó en la moto y me agarró dispuesta a que nos pusiéramos en marcha.

Hacía tiempo que no llevaba en la moto a nadie, sobre todo a una chica, y el hecho de que llevara falda, para que negarlo, me había hecho esbozar una pequeña sonrisa durante unos segundos.

Me incliné un poco hacia delante y con mi pierna izquierda desplacé el soporte de la moto y puse el pié como soporte, me llevé una de mis manos al bolsillo y saque las llaves de la moto, la arranqué y echando una pequeña visual hacia atrás, vi como aquellos tíos que nos habían atacado se estaban empezando a mover del suelo, luego miré a la chica, le sonreí y dije:

- Agárrate -

En ese preciso momento arranqué con brusquedad metiéndome en el carril que me correspondía, en dirección contraria a la del lugar del incidente, nada mas hacerlo, note un escozor en la herida que el tipo me había hecho, pero nada tan grave como para que me afectara a la conducción.
Seguí hacia delante varios metros, luego tomé un par de curvas hasta que un semáforo me cerró el paso, frené no muy despacio y al hacerlo la chica se vino encima mía y si, lo había hecho a posta, sonreí y le dije, - ya se a donde ir... -
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Lun 07 Abr 2014, 18:30

Ninguno de los dos llevaba casco. Esperaba que al menos no les pillara la policía. Suponía que las leyes de tráfico no serían muy diferentes a las de su país, donde era ilegal conducir ese tipo de vehículos sin casco. Tampoco le gustaría tener que explicar qué hacía en medio de la noche con un completo desconocido que tenía pinta de macarra y al que habían pegado un navajazo en un hombro. 

En el momento en que él levantó el estribo y arrancó, ella giró un momento para volver la vista atrás, a la pareja que permanecía tendida en el suelo. Contempló como empezaban a moverse y uno de ellos hacía amago de levantarse. Aquello le dibujó una expresión de horror en la cara, pero duró un instante, ya que el chico arrancó y pronto sintió la velocidad, por el aire fresco golpeándole la cara y echándole el pelo hacia ella. Soltó un grito de sorpresa y luego se sujetó firmemente a la barra, y ciñó sin darse cuenta aún mas los muslos a la cadera del chico, para sujetarse bien.

Recorrieron las calles a toda velocidad, y ella observaba a su alrededor. Al principio llevaba los ojos cerrados, luego consiguió entornarlos un poco y se descubrió mirando cómo dejaban atrás a muchas manchas de colores, que resultaron ser los otros coches. Pasaban por debajo de las farolas, dejando atrás a gente, los semáforos, y las luces. Se le había olvidado cuánto le gustaba ir en moto. Algunos de los hombres con los que había estado tenían y pasear con ella le encantaba, aunque nunca había ido sin casco. 

Ahora podía entender mejor porqué la gente arriesgaba su seguridad. Era como la sensación de hacer alguna acrobacia a gran altura sin red. Mucho más excitante. Te provocaba unas cosquillas que revoloteaban por el estómago y luego se dispersaban por el cuerpo. Iba tan concentrada que no se percató del semáforo en rojo. Entonces dió un frenazo y ella se deslizó hacia delante. 

Todo su torso chocó contra él, y se hizo daño en sus menudos, pero sensibles pechos, al chocar de lleno con su espalda. Soltó un pequeño quejido y notó que él lo estaba pasando bien. Por el tono de voz lo parecía. Ella soltó una de sus manos de la barra y se masajeó brevemente la zona dolorida, soltando un suspiro. Después gruño en alto para que él supiera que no le había hecho gracia. Parecía enfadada, pero en el fondo no lo estaba. 

Así, cuando arrancó la moto otra vez, sus finas manos en lugar de volver a la barra, se deslizaron por el torso de él suavemente y se sujetaron la una a la otra justo encima de la hebilla de su cinturón.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Mar 08 Abr 2014, 10:48

Cada vez que me subo a la moto y conduzco por la ciudad de noche, puedo notar su verdadera esencia, recorrer sus calles iluminado por los neones y las luces hacía sentirme tan bien, que podía notar como la ciudad respiraba al igual que yo.

Aquel altercado se había ido desvaneciendo de mi mente a medida que subido a la moto recorría las calles de la ciudad con la chica a mis espaldas, tras un rato reaccioné y me di cuenta que debía llevar a aquella chica a algún sitio.

Me detuve en un semáforo, y haciendo la mas antigua estratagema de motero, frené para que el cuerpo de aquella chica que llevaba de paquete chocara contra mi espalda, al hacerlo, ella soltó un pequeño gruñido, quizá me había pasado y ella no estaba para bromas después de lo sucedido, le dije que ya sabía a donde dirigirme para que no se enfadara, pero antes de arrancar, ella rodeó mi cintura con sus brazos y se pegó a mi.

Se había puesto el semáforo en verde, y con una sonrisa en la cara la cual solo la ciudad en su magnitud podía ver arranqué rumbo a una de las plazas de la ciudad en la cual sabía que había una tienda de 24 horas y estaba cerca de una zona residencial, por lo que solía ser una zona tranquila, alejada de los bajos fondos donde se movía toda esa escoria como la que muy amablemente me dejó un recordatorio de lo que hasta ahora no podría decidir se era un buen o un mal día.

Seguí conduciendo unos diez minutos, disfrutando del paseo, por que no decirlo, hasta que llegamos a la plaza, la cual era bastante grande, con pequeños arboles y setos decorativos perfectamente cuidados lo que levaba a pensar que su tratamiento era pagado por los vecinos de esa zona residencial, en el medio una pequeña fuente circular con una incoherente figura de lo que se quería parecer a una extraña silueta humana en una inimaginable postura que brillaba por el contraste de la azul iluminación de la fuente.
A uno de los lados de esta plaza, se hallaba la tienda a la cual yo ya había ido un par de veces a estas horas, nada más aparcar cerca de la puerta miré hacia dentro y como imaginaba, estaba aquel dependiente de turno de noche, era un tipo gordo, no muy agraciado, pero muy amable y correcto. El tipo estaba bastante aburrido por su expresión y tenía unos cascos puestos.

Me bajé de la moto y le dije a la chica - Espera aquí - luego camine hacia la tienda, nada mas entrar, el dependiente se sobresaltó un poco ya que estaba atendiendo a lo que parecía una tablet, yo le miré y asentí con la cabeza sonriendo levemente, el hizo lo mismo pero aquello parecía mas bien una sonrisa macabra, seguí hacia el lugar de las bebidas, y cuando fui a coger dos latas de refresco, noté como se me resentía un poco el brazo y reparé en el, tenía la camisa bastante llena de sangre, pero al ser negra no se notaba mucho. La herida, aunque levemente, seguía sangrando.
No era un experto en medicina, pero parecía que no me harían falta puntos de sutura así que cogí los refrescos y miré si tenían por la tienda algo de tipo farmacéutico como gasas o vendas. Al final del pasillo encontré lo que buscaba, tenían varios artículos de botica, así que cogí un par de ellos, ya que no recordaba si lo que tenía en el botiquín de casa estaba caducado, lo que sería lo mas probable.
Me acerque al tipo, le pagué y salí de la tienda...
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Mar 08 Abr 2014, 19:09

Se dejó llevar, cosa que no solía pasar, con el único pretexto de que en realidad no tenía cómo escapar de aquellos tipos. Además, también estaba el hecho de que ella no iba conduciendo y nada podía hacer por cambiar el destino al que llevarla. Así, se limitó a disfrutar del viaje en moto. La zona empezó a estar más iluminada, así que supuso que se dirigían hacia el centro. Cuando empezó a ver casas, ya nada le impidió percatarse de que se encontraban en la zona residencial. 

El chico paró la moto en una plaza y se adentró en una tienda de 24 horas que había cerca. Ella la conocía. Compraba allí por la noche muchas veces cuando salía a dar una vuelta para despejarse, o a la vuelta de sus clases. No pillaba demasiado lejos del instituto y era una zona tranquila. Ella bajó de la moto primero, a la inversa de como habían subido. Cuando él se acercó a la tienda, ella esperó apoyada en la moto.

Cuando el chico salió, pocos minutos después, se encontró la figura de la chica que aún permanecía tal cual había entrado. Su cadera apoyada a un lateral, tenía las finas piernas casi en recto, una cruzada encima de la otra por la zona del tobillo, y los brazos cruzados en un ademán. Su rostro reflejaba un mohín de impaciencia y frialdad. 

En cuanto el chico llegó a su altura se percató de que llevaba, y de que la herida de su hombro parecía no haberse cerrado. Necesitaban hacer algo con eso, no podía quedarse así. 

- ¿Comprarr algo parra currar?- preguntó enérgica ladeando la cabeza suavemente - Ven- añadió, al tiempo que extendía una mano para que le diera lo que había traído. 

Dejó el bolso sobre el asiento y se remangó un poco la única manga de su vestido. Al fin y al cabo era lo menos que podía hacer. Le había ayudado con esos idiotas, y quería devolverle el favor.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Sáb 12 Abr 2014, 22:28

Nada mas salir de aquella tienda, allí estaba, altiva a la par que misteriosa mi compañera de aventuras desde hacía una hora mas o menos. Apoyada en mi moto, parecía que todo aquel miedo que hace nada tenia en su cuerpo había tornado en una curiosidad impacientada.

Al verme, se percató enseguida de que por mi brazo seguía fluyendo la sangre por la herida causada y de mi compra exprés, a si que se remangó con intención de hacer de enfermera y me dijo que le diera los útiles para tal cosa.

Cogí la lata de refresco, y se la lancé despacio hacia ella y le dije

- Primero bebe, un poco de azúcar no viene mal en estas situaciones - le dije acercándome y dejando la bolsa en el suelo mientras me apoyaba en mi querida moto. Después de unos segundos, dije
- Si te soy sincero, no recuerdo si nos hemos presentado, así que allá voy, me llamo Gendou - dije con voz calmada mirando hacia la chica...
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Dom 13 Abr 2014, 14:27

Alzó las cejas con desdén en cuanto él se acercó, dando mas importancia a beber algo que a curarse. Aquello era estúpido, pero cogió el refresco al vuelo, lo abrió lejos y salió un montón de espuma que le salpicó la mano y goteó hasta el suelo. Por lo menos era algo parecido a naranja. Hubiera odiado que fuera cocacola. Después de sacudir la mano para quitarse las gotas, Le echó un buen trago. No quería ni pensar en lo que había pasado. Cuando volviera a casa ya tendría tiempo de pensar.

- Si, si. Gendu Watanabi, yo recuerrda- dijo ella con impaciencia, dejando la la lata apoyada en el suelo y acercándose a la bolsa que había traído.

Sin permiso, la cogió, la abrió y empezó a sacar las cosas. Había gasas, algo de povidona yodada y vendajes. Lo suficiente para hacerle unas curas de emergencia. Aunque no sabía si lo mejor habría sido ir al hospital. Si era un navajazo seguramente empezarían a llamar a la policía y cuanto menos se mezclara ella en esos asuntos, mejor. Sacó un paquete de toallitas de su bolso y se secó las manos para dejarlas todo lo limpias que fuera posible. 

- Ponerrte ahí, vamos. - ordenó decidida, dándole un pequeño empujón en el pecho con una de sus manos para que se apoyara en la moto. Él era muy alto así que si estaba algo inclinado le sería más fácil. Los tacones ayudaban algo. 

Se movía decididamente, y se notó el imperativo de su voz tan propio de la gente de su país. Tenía el ceño levemente fruncido, pero en lugar de enfado parecía mas concentración. Sus movimientos eran rápidos pero muy femeninos. 

Una de sus manos enganchó la camiseta por la manga desgarrada y con un "RASSS" arrancó el trozo. Con la otra levantó lo que quedaba de la manga, enrollándola hasta el hombro. Iba rápida, pero cuidadosa. Era su pan de cada día, al fin y al cabo esa era la base del Ballet. Se manchó las manos de sangre pero no le dio ninguna importancia. Sacó algunas gasas y comenzó a secarle los restos, las que se iban empapando acababan en el suelo. Cuando estuvo limpio, abrió el yodo y pareció echarle un chorro sin ningún cuidado, aunque eso era pura apariencia. Puso gasas debajo para que no goteara y luego, con pequeños toques, fue cubriendo la herida y sus alrededores del desinfectante. 

- Yo me llamo Ira. - dijo ella entonces, mirándole por un momento a los ojos para luego volver al trabajo. 

En ese momento estaba tan centrada que era posible que no se enterara muy bien si es que la estaba hablando. Cuando estuvo listo, ella se frotó las manos y fue a por la venda.  Empezó a vendarle de arriba a abajo y luego volvió arriba, donde sujetó la venda con firmeza, pero sin hacerle daño. Sobre la herida había algunas gasas limpias, por si seguía sangrando un poco.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Gendou Watanabe el Jue 24 Abr 2014, 16:37

[Perdón por tardar Razz]
Le tiré el refresco, ella refunfuñó, pero el shock había sido grande y a ninguno de los dos nos sentaría mal beber un poco y tomar algo de azúcar...

Luego, ella se ofreció a curarme esa herida del brazo, y bueno, para que negarlo, yo era un manazas con estas cosas así que dejé a regañadientes que me ayudara con eso.
Ella me empujó y de un tirón me rasgó la camisa, dejando casi visible la herida, preferí mirar hacia otro lado mientras sus delicadas pero firmes manos se ponían a la obra.
Pasados unos segundos, miré para ella y ella miró fugazmente para mi diciéndome su nombre.
Así que el nombre de la bella chica a la que ayudé es Ira, pensé para mi mismo.

- Muchas Gracias Ira. - Respondí mientras me curaba.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

Mensaje por Ira el Jue 24 Abr 2014, 19:45

Estaba terminando el vendaje cuando él le dio las gracias. En ese momento levantó la vista y sus ojos se encontraron otra vez. Ambos se quedaron así durante lo que a ella le pareció una eternidad, pero al final, con un sonrojo muy suave en las mejillas, volvió a poner la vista en el vendaje.

- Igualmente... - dijo nada más, en voz baja. Tanto que casi parecía un gruñido, aunque seguro que el chico la había entendido perfectamente.

Durante un rato no dijeron nada, mientras ella terminaba. A veces le costaba bastante dar las gracias, quería creer que lo habría resuelto sola. Aunque una parte de si misma estaba convencida de que no ser por ese chico habría acabado pero que muy mal.

Terminó de vendarle, haciendo un pequeño retuerzo en la venda, de manera que quedó firmemente sujeta. No quería que se le cayera a la primera de cambio y pensara que le había hecho algo chapucero.

- Listo. ¿Mucho aprrietar? - preguntó para asegurarse, aunque pensó que de ser así lo hubiera dicho ¿no? - Acorrdarrte de cambiarrlo todos los días. - le dijo, aunque casi sonó a una orden.

La verdad es que estaba un poco enfadada por lo ocurrido. Se miró las manos manchadas y cogió de nuevo el estuche de toallitas de su bolso. Se limpió las manos hasta que estuvieron otra vez impolutas, y luego cogió la lata del suelo. Limpió el borde por el que bebía y luego bebió un trago. Fue bastante refrescante. Después miró hacia el cielo, cogió aire y suspiró. Menuda noche.
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Re: Un refresco light con sabor a acero

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